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Premios lucy wartenberg

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Premio

Lucy
Wartenberg

2025

Lucy Wartenberg era una profesional absolutamente comprometida con aquello en lo que creía, que era lo mismo que hacía: para ella no había diferencia entre la vida y el trabajo, al menos en términos de lo que soñaba y que, en la mayoría de los casos, logró hacer realidad Los estudios, la investigación, los libros, la incidencia política. Pero también el mantel tendido y el aroma que llega de la cocina. Los sabores y el vino. El humo de los cigarrillos y la risa que explota recordando algún disparate. Las sobremesas largas para comentar sobre esa novela y aquella película, sobre la desazón y el gobierno de turno. Y otra vez la risa.

Quería a la gente y a su país, hablaba con el senador y con los taxistas, con la señora que vendía flores, con los funcionarios públicos y con las jóvenes que peleaban en las calles defendiendo la despenalización del aborto y su derecho a ser libres e iguales. Hacía mil cosas y te contagiaba tanto ese entusiasmo que su recuerdo nos empuja a otorgar el Premio Lucy Wartenberg en el nombre de esa antropóloga y demógrafa libertaria, irreverente e imparable, que hizo tanto por Colombia.

La Mesa por la Vida y la Salud de la Mujeres crea y otorga el Premio Lucy Wartenberg para apoyar a personas u organizaciones por su trayectoria o logros en el campo del derecho al aborto, bien sea a través de su trabajo académico o de cambios en torno a políticas públicas, entre otros.

Este premio abre la posibilidad de que en su nombre se sigan apoyando proyectos para garantizar los derechos de las mujeres, esa tarea a la que ella dedicó su vida.

LUCY

WARTENBERG

A cualquier persona que reverencie la vida en sus múltiples manifestaciones le hubiera encantado conocer a Lucy Wartenberg, esa antropóloga que utilizó la demografía como herramienta para apalancar sus apuestas y de la que todo el mundo habla maravillas. No solo su familia y sus amigos, sino también sus colegas y todas las personas que se la cruzaron en el camino.

Para quienes la conocieron, Lucy era un ser excepcional. Las palabras que se utilizan para describirla son sustantivos, todos tremendamente potentes: generosidad, irreverencia, sentido del humor, compromiso, tenacidad, gozo, lucidez, constancia, valentía, alegría, inteligencia… La lista es interminable y con ella podría armarse un tesauro de expresiones positivas.

Lucy marcó de una manera inigualable a quienes la conocieron, tanto así que aún hoy se refieren a ella en presente. Desde luego, el resultado de su trabajo en torno al derecho al aborto sigue tan vigente como lo fue cuando realizó quizá el primer estudio sobre el tema junto a sus compañeras de la Universidad Externado de Colombia.

La metodología utilizada en esa investigación fue realmente innovadora, especialmente en una época en la que las historias de vida aún no se habían incorporado de lleno a la academia. Estamos hablando de comienzos de los años 90, cuando Lucy recopiló las historias de mujeres de distintas ascendencias y procedencias y nos hizo conocer su vida cotidiana para que pudiéramos comprobar que el aborto era y es un tema que nos concierne por igual a todas y todos. Su enfoque de acercarse a los personas sobre las que se está investigando, tan propia de la antropología actual pero no tan validada en aquel entonces, le permitió a Lucy Wartenberg relacionarse con los demás desde el corazón, una cualidad que siguió presente en ella hasta los últimos momentos de su vida. 

En muchos aspectos, Lucy fue una visionaria en una época en la que lo más importante era lo que se hacía, y no cómo se hacía. Ella supo revelar la importancia del “cómo”, y esa es una de las principales contribuciones de su legado.

A lo largo de diferentes épocas, Lucy mostró diversas facetas: la de joven activista en el Bloque Socialista, la de estudiante brillante en la Universidad de los Andes, la de una de las pocas mujeres latinoamericanas en la Universidad de Mánchester, la de académica comprometida, la de excelente representante de organizaciones internacionales, la de investigadora feminista y la de caminante apasionada, en el sentido más amplio de la palabra.

Lucy estudió antropología en la Universidad de los Andes. Venía de Cali, donde nació y donde cursó parte de sus estudios de bachillerato, los cuales terminó en Bogotá. Desde sus tiempos universitarios evidenció ese espíritu tan particular que hacía que todas las personas quisieran acercarse. De hecho, una de sus amigas de ese momento, cuya amistad perduró hasta el final de sus días, cuenta que Lucy resplandecía en medio de las demás estudiantes. Decía que en ella había algo magnético y, cuando se acercaron, lo primero que le dijo fue que, si quería ser su amiga, debía cambiar su manera de vestir, porque la faldita escocesa y los tacones no la dejarían bien parada como estudiante de antropología… Así era Lucy. Lo dijo de frente pero sin herir a su futura gran amiga.

Las anécdotas de este tipo abundan y se vuelven relevantes porque abordó su vida laboral con ese mismo espíritu irreverente y gentil al mismo tiempo. Según sus colegas, sin importar lo alto que fuera el cargo que desempeñara, Lucy expresaba lo que sentía y pensaba sin rodeos, pero siempre con una autenticidad que evitaba lastimar. Su paso por la Universidad de los Andes le proporcionó una sólida formación en la antropología clásica colombiana y latinoamericana, con intereses en el medio ambiente y la organización social campesina. Esa formación marcó mucho de los temas en los que más adelante profundizó.

Una vez terminada su carrera, hacia finales de la década del 70, Lucy se fue a estudiar a la Universidad de Mánchester. Allí hizo un máster en economía y ciencias sociales con énfasis en sociología rural. Su interés por el campo era de vieja data, pues en el segundo semestre de su pregrado había participado en una investigación coordinada por el Incora sobre los cultivadores de coco, que se llevó a cabo en Cauca y Nariño. Este trabajo dejó en ella una profunda huella y su interés por mejorar las condiciones de vida de las personas del campo se mantuvo a lo largo de su vida profesional y personal.

En Mánchester, además de gozar de la vida universitaria y hacer amistades que duraron para siempre, Lucy pulió su espíritu observador, su capacidad investigativa y su deseo de ayudar a los demás a vivir mejor. Desde esa época, tenía dos grandes temas que la obsesionaban y en los cuales persistió en todos los trabajos que desempeñó: la libertad y la igualdad social.

En la década de los 90, viajó con su esposo a Estados Unidos y en la Universidad John Hopkins hizo otra maestría, esta vez en ciencias de la salud, demografía y estudios de población. Esto le resultó más que útil para apropiarse del abordaje investigativo que utilizó posteriormente, de manera muy sabia, en su vida laboral: combinar cifras y datos con historias de seres de carne y hueso para potenciar eso que los números por sí solos nunca dicen. 

En Baltimore profundizó en los estudios de población y aprendió de técnicas de investigación y análisis para abordar problemáticas como el embarazo adolescente, la mortalidad materna, la violencia contra las mujeres, el abuso y el maltrato y la interrupción voluntaria del embarazo.

Todo lo que estudió y comprendió en Estados Unidos la llevó a trabajar, más adelante, no solo en la academia (Universidad Externado de Colombia y Universidad de los Andes), sino también en el sector público (Ministerio de Salud y Alcaldía de Bogotá), en el Sistema de Naciones Unidas (Fondo de Población) y en distintos proyectos de carácter local en los que el tema central fueron los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Fue en este campo donde Lucy hizo grandes contribuciones aportando desde la investigación académica, el apoyo a la formulación de políticas públicas en salud sexual y reproductiva y un respaldo inquebrantable a proyectos de alcance local, regional y nacional.

Lucy fue incansable en su trabajo. Era una profesional absolutamente comprometida con aquello en lo que creía, que era lo mismo que hacía: para ella no había diferencia entre la vida y el trabajo, al menos en términos de lo que soñaba y que, en la mayoría de los casos, logró hacer realidad.

A comienzos de los 90, con sus compañeras de la Universidad Externado de Colombia, organizó un ciclo de conferencias con Jo Beall, una experta inglesa que vino a hablar de la inclusión de la perspectiva de género en el diseño de planes y proyectos, un tema novedoso para nuestro país en aquel entonces. Terminado el ciclo, Lucy participó en la edición del libro Planeación con perspectiva de género, un texto que hoy se sigue citando como importante fuente.

Lucy también escribió y colaboró en libros basados en investigaciones como Mujeres de los Andes, condiciones de vida y salud, en el que escribió un capítulo sobre maltrato familiar; Divergencias del modelo tradicional: hogares de jefatura femenina en América Latina; El aborto inducido en Colombia: características democrágicas y socioculturales y también Nacer, casarse y morir: un estudio de demografía histórica, investigación en la que contribuyó y de la cual se publicó un texto. Además, en los trece años en los que trabajó en UNFPA, Lucy apoyó la publicación de decenas de documentos sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Impulsó diversos proyectos para mujeres jóvenes desde la Alcaldía de Bogotá durante su trabajo en la Secretaría de Juventud en los mandatos de Antanas Mockus y Enrique Peñalosa. Como Representante Auxiliar en el UNFPA, respaldó iniciativas para la formulación de políticas de prevención del embarazo adolescente, incluyendo las propuestas del Consejo Nacional y los Consejos Regionales de Juventud, así como el diseño de las bases del Plan Decenal de Juventud 2005-2015 dentro de la Política Nacional de Juventud.

Igualmente, apoyó la formulación de la Política Nacional de Salud Sexual y Reproductiva cuando Juan Luis Londoño fue Ministro de Salud. Por otro lado, lideró la participación del Fondo de Población en el Programa de Desarrollo y Paz en el Magdalena Medio de la mano de Francisco De Roux. Se enfocó particularmente en procesos de movilización de apoyos políticos y sociales, así como de coordinación y participación entre los organismos del Estado y las comunidades para el trabajo en salud sexual y reproductiva.

Cuando paseaba por la sabana bogotana, Lucy disfrutaba observar en los cerros circundantes distintas formas de producción que para muchos pasaban desapercibidas, incluso para investigadores especializados. Su agudeza mental y su capacidad de análisis le permitían ir más allá y conectar esas observaciones con fenómenos sociales amplios y decisivos para el bienestar de la población, especialmente de las mujeres. Ella tenía un talento especial para vincular aspectos microsociales, de la vida cotidiana, con asuntos macrosociales y sociodemográficos.

Ciertamente, el trabajo de Lucy Wartenberg, la antropóloga y demógrafa libertaria e irreverente que hizo tanto por el país merece ser recordado e impulsado. Con este propósito, La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres otorgará el Premio Lucy Wartenberg a personas u organizaciones con una trayectoria o logros destacados en el campo del derecho al aborto, bien sea a través de su trabajo académico o de cambios en torno a políticas públicas, entre otro. Este premio abre la posibilidad de que, en su nombre, se sigan apoyando proyectos para garantizar los derechos de las mujeres y se honre una de las causas por las que trabajó a lo largo de su vida.

Hay personas que nunca mueren. Lucy es una de ellas. Está en la mente de muchos y en el corazón de todos. Su existencia, su trabajo y su manera de caminar la vida, trascienden el tiempo que vivió entre nosotros. Dicen quienes la acompañaron en sus últimos días, que ella sentía que lo que había venido a hacer a este mundo, dejarlo mejor de como lo encontró, ya lo había hecho. Como amante decidida de la vida que era, desde luego sintió tristeza por dejarla, pero ese no fue el sentimiento que predominó. Ciertamente, Lucy celebró la existencia y, por eso, pudo abrazar la muerte de la manera valiente en que lo hizo. Aceptó su llamado sin restricciones, y esto habla de libertad, de integridad y de una amorosa conexión con el significado profundo de la vida.

Lucy amó la naturaleza, las flores, las caminatas y fue una digna representante de las “Patigaupas”, el grupo de amigas con el que recorrió muchos caminos no solo geográficos… Amó a su familia y a sus amigas, amó su trabajo, amó a la gente, amó a los campesinos, a los indígenas, a las mujeres, a las adolescentes y las niñas, a su país natal y a los países en los que vivió o que visitó y donde aprendió no solo de ciencias sociales sino de seres humanos. ¿Qué más podría decirse de Lucy Wartenberg? Seguramente podrían escribirse mil páginas o solo una palabra más. Eso para nada cambiaría lo que Lucy fue, un ser que, como dice esta plegaria de los indígenas yaqui, se ha quedado con nosotros para siempre:

No te acerques a mi tumba sollozando.
No estoy allí. No duermo ahí.
Soy como mil vientos soplando.
Soy como un diamante en la nieve, brillando
Soy la luz del sol sobre el grano dorado
Soy la lluvia gentil del otoño esperado

Cuando despiertas en la tranquila mañana,
Soy la bandada de pájaros que trina
Soy también las estrellas que titilan,
Mientras cae la noche en tu ventana

Por eso, no te acerques a mi tumba sollozando
No estoy allí. Yo no morí…

Agradecimientos especiales a las mujeres con las que conversamos sobre Lucy Wartenberg y cuyas palabras nos permitieron sentir ese gran amor y admiración que todas le profesan: Ana Cristina González Vélez, Ana Lucía Muñoz, Mara Viveros, María José Durán, Mercedes Borrero y Mercedes González de la Rocha. También damos un agradecimiento especial a Juan José Echavarría, compañero de vida de Lucy, por abrirnos las puertas de su casa y de su corazón.

Más de 20 años

defendiendo los derechos sexuales y reproductivos de las Mujeres

La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres es un colectivo feminista y activista que defiende los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y las personas con derecho al aborto en todas las circunstancias. Es una organización que aporta a la igualdad, a la eliminación de la discriminación y al pleno reconocimiento de la libertad construyendo democracia en Colombia. Las estrategias que utiliza son la incidencia jurídica y política, el apoyo legal a casos de Interrupción Voluntaria del Embarazo -IVE-, el seguimiento para que la implementación cumpla la normatividad vigente, la transformación de la opinión pública y la generación de conocimiento.

La Mesa por la Vida y la Salud de la Mujeres crea y otorga el Premio Lucy Wartenberg para apoyar a personas u organizaciones con una trayectoria o logros destacados en el campo del derecho al aborto en Colombia.

BASES DEL

PREMIO

El Premio Lucy Wartenberg se crea con el fin de recordar su vida en torno a los asuntos que la apasionaron profesionalmente y busca resaltar su alegría, su irreverencia y sobre todo sus causas.

Este premio se otorga cada dos años a una persona, organización o grupo por su trayectoria o logros en el campo del derecho al aborto bien sea a través de su trabajo académico, su liderazgo organizativo o de cambios impulsados en la política pública. Quien resulte ganador/a recibirá un monto de 20 millones de pesos. Si bien es un premio único, el jurado podrá decidir si realiza alguna mención especial que no implique asignación de recursos. La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres es la organización responsable de otorgar el premio que se crea gracias a una donación anónima.

El premio se lanzó en el 2023 mediante un evento académico coorganizado por La Mesa y la Universidad Nacional de Colombia, Escuela de Estudios de Género (profesora Mara Viveros Vigoya). Para esta primera edición el premio se otorgó a la organización de diseño feminista Aquelarre, con trabajo en el departamento del Cauca. Además, se entregó una mención de honor a la profesora Isabel Cristina Jaramillo y dos menciones especiales a la organización Jóvenes VIVE de Antioquia y a la investigadora Catalina Escobar Ochoa.

En 2025 se lanza la segunda edición del premio Lucy Wartenberg esperando reconocer el trabajo y la trayectoria de una nueva persona, organización o grupo.

Propósito
Premiar personas, organizaciones o grupos mediante la entrega de un aporte económico de 20 millones de pesos colombianos, por su trayectoria académica, o por su incidencia en la política pública o la promoción de cambios culturales novedosos, que promuevan el ejercicio de la libertad de las mujeres, particularmente de las mujeres jóvenes en su amplia diversidad, para tomar decisiones sobre la maternidad, con especial foco en la garantía del derecho al aborto.
Proceso

Para hacerse acreedora del premio, la organización o persona deberá postularse o podrá ser postulada por otros, dentro del período establecido para tal fin el cual será anunciado en la página web y en las redes sociales de La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres.

Las fechas exactas se anunciarán con la debida anticipación, lo mismo que los requisitos. El cronograma para el otorgamiento del Premio incluye: apertura del premio, período de socialización y resolución de inquietudes, fecha límite para las postulaciones, selección y premiación.

Jurado
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Erika Guevara Rosas

Feminista, abogada y defensora de derechos humanos con más de 25 años de experiencia en desarrollo internacional, filantropía y activismo por la justicia social. Actualmente es la directora general de Investigación, Incidencia, Políticas y Campaña, en Amnistía Internacional. Ha liderado acciones pioneras en materia de derechos humanos con un enfoque en justicia de género, migración y violencia contra las mujeres.

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Luna
Borges

Profesora de derecho y abogada supervisora en el Instituto y Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Columbia, donde lidera proyectos sobre desigualdades sistémicas, cambio climático y protección a defensores de derechos humanos. Doctora y Magíster en Derecho Constitucional. Durante más de 13 años ha trabajado con organizaciones y movimientos sociales en América Latina desarrollando estrategias de defensa social y legal para la justicia de género y la salud, así como para la promoción de los derechos sexuales y reproductivos.

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Ana Cristina González Vélez

Co- fundadora de La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres y pionera del Movimiento Causa Justa. Es Médica, Doctora en Bioética, Ética aplicada y Salud Colectiva, investigadora, docente y experta internacional en el campo del derecho a la salud, los derechos sexuales y reproductivos y la igualdad de género.

Criterios

Podrán ser premiadas organizaciones, grupos o personas de la sociedad civil, cuando cumplan los siguientes criterios no excluyentes. La persona u organización deberá cumplir con al menos uno de los mismos y no podrá recibir el premio dos veces:

Requisitos para postular
Periodicidad
El premio será de 20 millones de pesos colombianos y será entregado cada dos años por una única vez a quien resulte ganadora. La primera entrega se realizó en septiembre de 2023 y la segunda se realizará en 2025 en torno al 28 de septiembre Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro.
Cronograma 2025
Fecha Actividad
08 de Marzo
Lanzamiento oficial del premio
29 de Mayo
Apertura de postulaciones
26 de Junio
Espacio de socialización y resolución de inquietudes
18 de Julio
Cierre de postulaciones
15 de Agosto
Selección de finalistas
26 de Septiembre
Premiación
Novedades

Entérate de todas las novedades en relación al premio Lucy Wartenberg dentro de los próximos meses.