Reconociendo que, en contextos de conflicto armado, las mujeres enfrentan mayores vulneraciones de sus derechos humanos, La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres promueve los Derechos Sexuales y Reproductivos, especialmente el acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), como un derecho humano innegociable y un pilar para la construcción de paz. En ese sentido, con el proyecto Tejiendo Autonomía, centramos nuestros esfuerzos en trabajar para que las mujeres puedan gozar plenamente de sus derechos y para que la autonomía sobre sus cuerpos sea una condición básica para la justicia y la reconstrucción social. Estos esfuerzos se desarrollan en algunos municipios priorizados por los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET): Putumayo (Mocoa y Valle del Guamuez), Bolívar (El Carmen de Bolívar y San Juan de Nepomuceno) y Tolima (Planadas y Chaparral).
Es por eso que, a través del acompañamiento a procesos organizativos locales promovemos la acción comunitaria y colectiva como una herramienta fundamental para la defensa de los derechos humanos y la autonomía reproductiva, bajo la premisa innegociable de reconocer el cuerpo como el primer territorio de paz. En esta labor impulsamos procesos pedagógicos, estrategias comunicativas y acciones de incidencia ante tomadores de decisiones, con el fin de enfrentar la desinformación y asegurar que la salud sexual y reproductiva, incluida la IVE como derecho humano, ocupe un lugar central en la agenda pública de los territorios. En ese sentido, avanzamos en la construcción de planes de incidencia en IVE junto a organizaciones que son agentes de cambio: la Asociación de Mujeres Unidas con Propósito (ASOMUNPRO) y Tincui Cuna en Putumayo; la Colectiva Nodo Violeta y Mujeres Sembrando Vida en Bolívar; y la Colectiva Expresarte en Tolima.
Eliminar las barreras institucionales que impiden el ejercicio de los derechos humanos
Para que los derechos humanos de las mujeres sean una realidad, y en particular los derechos sexuales y reproductivos, es indispensable eliminar las barreras institucionales que impiden su ejercicio. El aborto, reconocido como parte de la autonomía reproductiva y parte esencial del derecho a la saludsolo puede garantizarse cuando los sistemas de salud funcionan sin obstáculos arbitrarios. Por eso, desde La Mesa, en articulación con la Defensoría del Pueblo y las Secretarías Departamentales de Salud, impulsamos la instalación de Mesas Técnicas de IVE en Bolívar, Tolima y Putumayo. Estos espacios son mecanismos concretos para identificar fallas, exigir responsabilidades y asegurar que las mujeres en su diversidad reciban atención oportuna y digna. Al mismo tiempo, hemos acompañado la actualización de las rutas de atención de violencias basadas en género en Mocoa, Valle del Guamuez y San Juan de Nepomuceno.
En coherencia con estos avances territoriales, reconocemos que los cambios locales requieren también de regulaciones y lineamientos de alcance estatal. Por ello, contribuimos a la construcción de directrices como la Política Nacional de Salud Rural, la Política de Derechos Sexuales y Reproductivos (en proceso de expedición) y la reglamentación de las Mesas de Salud Rural.
Nuestro objetivo es claro: que estas normativas se traduzcan en garantías reales y protocolos efectivos que aseguren que el acceso a la salud reproductiva sea un derecho plenamente protegido sin importar el territorio, la clase social ni la institución a la que una mujer acuda. En el Día Internacional de los Derechos Humanos reafirmamos que la paz, la democracia y la autonomía solo serán posibles cuando todas las mujeres en su diversidad puedan ejercer su derecho a decidir sin barreras, sin miedo y sin discriminación.
Artículo escrito por:
Liliana Amórtegui y Ana María Mateus